La Quiaca apuesta a la Zona Franca: entre la oportunidad histórica y el desafío de un desarrollo local real

Con licitación en marcha y un único oferente de perfil internacional, el proyecto avanza como posible motor económico del NOA, aunque el reto será que el crecimiento quede en manos jujeñas.

La Zona Franca de La Quiaca dejó de ser una promesa y comenzó a tomar forma concreta. Con la licitación abierta desde febrero y la apertura de sobres realizada el 7 de abril, el proceso avanza con un único oferente que logró superar la instancia administrativa, lo que ya genera expectativas en toda la región.
Para la ciudad fronteriza, el proyecto representa una oportunidad inédita: dejar de ser un punto de paso para convertirse en una plataforma de comercio, servicios y logística. La iniciativa, con un régimen minorista e industrial y beneficios impositivos, apunta a transformar la dinámica económica local y regional, con impacto en sectores como el turismo, la gastronomía, el transporte y el comercio.
El debate se intensificó tras las declaraciones de Alberto Siufi, quien señaló que el oferente sería un grupo con presencia global, características que coinciden con el perfil de The Falic Group / Duty Free Americas. No obstante, desde el Gobierno provincial aclararon que, por el momento, sólo se confirmó la existencia de un único oferente que cumplió los requisitos administrativos, mientras el proceso de adjudicación sigue su curso legal.
Más allá de quién administre el proyecto, la clave estará en el impacto que pueda generar en la economía local. La Zona Franca fue diseñada para atraer consumo y movimiento comercial, con una franquicia de compra de hasta 600 dólares por persona, acumulable por grupo familiar. Esto anticipa un incremento en la circulación de bienes y personas, con mayor demanda de servicios y oportunidades para distintos sectores.
Sin embargo, el desarrollo no dependerá únicamente de decisiones administrativas. La construcción de consenso social fue determinante para el avance del proyecto, y en ese proceso tuvo un rol destacado el intendente Dante Velázquez, quien actuó como articulador entre la iniciativa y la comunidad. Desde el municipio, la licitación fue presentada como un hecho “histórico” y como parte de una estrategia para posicionar a La Quiaca como polo logístico de la Puna.
En ese contexto, surge una advertencia clave: el desafío será que los beneficios queden en la provincia. La idea de que “lo que haya adentro tiene que ser jujeño” resume la preocupación de que actores externos puedan concentrar las ganancias si el empresariado local no logra insertarse en el nuevo esquema.
Así, el verdadero reto será convertir la Zona Franca en una herramienta de desarrollo inclusivo, capaz de integrar a proveedores, comerciantes y emprendedores locales. Para ello, será necesario avanzar en infraestructura, conectividad, financiamiento y capacitación, además de definir políticas que permitan retener la renta en la región.
La Quiaca aparece como la principal beneficiaria potencial, aunque el impacto no será automático. Si las condiciones se alinean, la ciudad podría dejar atrás su histórica periferia y convertirse en un nodo estratégico del norte argentino. De lo contrario, el riesgo será quedar al margen de un proceso de crecimiento que otros capitalicen.
La Zona Franca ya empezó a modificar la agenda económica del NOA. El desafío ahora será que ese cambio también se traduzca en un nuevo horizonte de desarrollo para Jujuy.



