EL GOBIERNO DE MILEI PERDIÓ US$ 1.023 MILLONES EN OPERACIONES CON ORO Y EL BANCO CENTRAL QUEDÓ BAJO LA LUPA

La Auditoría General de la Nación (AGN) confirmó pérdidas por US$ 1.023 millones en operaciones financieras vinculadas al oro de las reservas del Banco Central durante 2025. El informe volvió a poner bajo cuestionamiento la estrategia financiera del gobierno de Javier Milei y las decisiones adoptadas por el ministro de Economía, Luis Caputo, y el titular del BCRA, Santiago Bausili.
Según la auditoría, la autoridad monetaria realizó operaciones con instrumentos financieros cuyo resultado estuvo condicionado por la evolución del precio internacional del oro. La estrategia terminó con un resultado negativo de aproximadamente US$ 960 millones, al que se sumaron US$ 62,8 millones en primas de opciones.
El presidente de la AGN, Juan Manuel Olmos, sostuvo que el Banco Central se equivocó al calcular la trayectoria que tendría el precio del metal y remarcó que nunca se había registrado una pérdida de semejante magnitud en las auditorías de los estados contables del organismo. También cuestionó que se utilizaran reservas físicas de oro en operaciones financieras de riesgo.
La controversia tiene como trasfondo el traslado de lingotes argentinos al exterior y su utilización en operaciones vinculadas con los mercados financieros. La discusión no se limita al costo de esas transacciones: también abarca la transparencia sobre el destino de las reservas y los criterios utilizados para administrarlas.
Sin embargo, el Banco Central rechazó la interpretación de la AGN. En un comunicado difundido el 8 de octubre, la entidad aseguró que su posición total en oro registró un resultado neto positivo de US$ 2.505 millones durante 2025. Según explicó, las operaciones cuestionadas formaban parte de una política de cobertura destinada a proteger las reservas frente a eventuales caídas en la cotización del metal.
La diferencia entre ambas posiciones constituye el centro del conflicto. Mientras la auditoría identifica un resultado negativo de US$ 1.023 millones en los instrumentos financieros, el BCRA sostiene que, al considerar también la valorización del oro, el balance global de esa posición fue positivo.
La AGN, por su parte, aprobó en términos generales los estados contables del Banco Central, aunque señaló los resultados negativos de las operaciones vinculadas al oro. La evaluación contable y el análisis sobre la conveniencia de la estrategia financiera son cuestiones relacionadas, pero no equivalentes.
A la discusión económica se suma otra cuestión pendiente: el recorrido y la ubicación del oro físico trasladado al exterior. La AGN prevé realizar una auditoría específica sobre esos movimientos para establecer las razones del traslado, el destino de los lingotes y los eventuales beneficios de la operación.
El caso deja bajo escrutinio la administración de un activo estratégico para el país. La magnitud de los montos involucrados exige explicaciones documentadas sobre los riesgos asumidos, los costos de las coberturas y los resultados obtenidos, más allá de las diferencias entre el organismo de control y la conducción del Banco Central.
Mientras el Gobierno defiende su estrategia y la AGN mantiene sus observaciones sobre las operaciones financieras, la controversia vuelve a poner en primer plano una cuestión central para la economía argentina: cómo se administran las reservas nacionales y qué mecanismos garantizan que las decisiones adoptadas puedan ser examinadas con transparencia.



