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MILEI QUIERE UNA ARGENTINA SIN REGLAS PARA LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y EL PLAN YA GENERA ALERTAS

El Gobierno de Javier Milei busca convertir a la Argentina en un territorio atractivo para las empresas vinculadas con la inteligencia artificial, con una estrategia basada en la desregulación, incentivos económicos y la llegada de grandes inversiones tecnológicas.

La apuesta oficial apunta especialmente a atraer centros de datos y proyectos vinculados con inteligencia artificial hacia la Patagonia, aprovechando la disponibilidad energética, los grandes espacios disponibles y las condiciones climáticas de algunas zonas para el funcionamiento de enormes instalaciones informáticas.

El propio Milei presentó ante la Asamblea General de las Naciones Unidas su posición respecto del desarrollo de esta tecnología y sostuvo que la Argentina pretende mantenerse en la vanguardia de la libertad en materia de inteligencia artificial, con el compromiso de no establecer regulaciones preventivas.

La decisión marca una diferencia con otros gobiernos que avanzan en la discusión de normas destinadas a establecer responsabilidades, límites y mecanismos de control frente a los riesgos que plantea el desarrollo acelerado de la IA.

Pero el proyecto argentino no se limita a intentar atraer inversiones. El Gobierno también impulsa la posibilidad de crear empresas que puedan ser administradas prácticamente en su totalidad por agentes de inteligencia artificial.

La propuesta fue impulsada desde el área de Desregulación que conduce Federico Sturzenegger y contempla modificaciones para permitir que empresas operadas por agentes de IA puedan funcionar con una estructura diferente a la de las compañías tradicionales.

El proyecto fue ajustado durante su elaboración y contempla que, aunque una empresa pueda ser gestionada por inteligencia artificial, exista una persona humana que mantenga la responsabilidad jurídica final.

La intención oficial es utilizar además beneficios fiscales para hacer más atractiva la instalación de este tipo de emprendimientos en el país.

Desde el Gobierno sostienen que, si otras regiones avanzan con regulaciones más estrictas, Argentina podría aprovechar ese escenario para convertirse en un destino para compañías tecnológicas que busquen operar con menos restricciones.

EL GRAN PROYECTO: CENTROS DE DATOS EN LA PATAGONIA

Uno de los principales objetivos es la instalación de grandes centros de datos destinados a procesar las enormes cantidades de información que requiere el desarrollo de la inteligencia artificial.

La Patagonia aparece como una de las regiones elegidas por sus características naturales y por la disponibilidad creciente de energía asociada a los recursos de petróleo y gas.

Sin embargo, el proyecto enfrenta obstáculos importantes. La infraestructura eléctrica argentina todavía presenta limitaciones, mientras que la construcción de nuevas líneas de transmisión requiere inversiones millonarias.

A esto se suman los controles cambiarios y los costos que implicaría desarrollar la infraestructura necesaria para instalar grandes complejos tecnológicos.

Pese a esas dificultades, el Gobierno pretende avanzar con incentivos fiscales para atraer inversiones de gran escala.

Argentina todavía se encuentra muy por detrás de países como Brasil y Chile en materia de infraestructura de centros de datos, pero desde el oficialismo buscan aprovechar el interés creciente de compañías internacionales por instalar nuevas capacidades de procesamiento en la región.

Incluso ya existen conversaciones y proyectos preliminares vinculados con grandes inversiones en infraestructura para inteligencia artificial.

UNA APUESTA QUE ABRE UN DEBATE SOBRE LOS CONTROLES

La discusión no pasa solamente por la llegada de inversiones.

El avance hacia un esquema con pocas regulaciones también abrió interrogantes sobre quién será responsable cuando una inteligencia artificial cometa un error, provoque un perjuicio o tome una decisión que afecte a terceros.

Especialistas argentinos en tecnología y derecho plantearon reparos sobre la posibilidad de que sistemas de inteligencia artificial puedan operar dentro de estructuras empresariales mientras las consecuencias de sus decisiones recaen sobre personas concretas.

La pregunta central es sencilla pero todavía no tiene una respuesta definitiva: si una inteligencia artificial toma una decisión equivocada, ¿quién responde por las consecuencias?

El debate se vuelve todavía más complejo frente a la propuesta de empresas administradas por agentes de IA, porque la tecnología no puede recibir una sanción penal de la misma manera que una persona.

Mientras el Gobierno plantea que una persona humana mantendrá la responsabilidad legal, los especialistas advierten que el desarrollo tecnológico puede avanzar mucho más rápido que las normas destinadas a controlarlo.

LA IA TAMBIÉN ES PARTE DE LA COMUNICACIÓN DE MILEI

La relación del Gobierno con la inteligencia artificial también quedó expuesta en su estrategia de comunicación política.

Milei utiliza con frecuencia imágenes y contenidos generados mediante IA en sus redes sociales. En diferentes oportunidades apareció representado digitalmente en situaciones que nunca ocurrieron en la realidad, como escenas junto a personajes históricos, figuras deportivas o en escenarios de acción.

Desde su equipo de comunicación sostienen que se trata de una herramienta para generar contenido y ampliar el alcance de sus publicaciones.

Pero esa utilización también plantea interrogantes sobre los límites entre una producción creativa, la sátira y una representación que pueda ser interpretada como real.

Uno de los episodios mencionados en el debate ocurrió cuando el estratega audiovisual Santiago Oría se interesó por una influencer denominada Lucía Libertaria, cuyos videos defendían posiciones favorables al Gobierno.

Oría llegó a considerar que la joven debía tener mayor protagonismo hasta descubrir que la influencer no era una persona real, sino una creación realizada mediante inteligencia artificial.

El episodio terminó convirtiéndose en un ejemplo de uno de los principales desafíos que plantea la expansión de estas herramientas: cada vez resulta más difícil distinguir rápidamente entre una persona real y un contenido completamente generado artificialmente.

El propio equipo de comunicación presidencial reconoce que esa frontera se está volviendo cada vez más difusa y que también existen riesgos que deben ser considerados.

ARGENTINA QUIERE JUGARSE TODO A LA IA

La estrategia de Milei busca posicionar a la Argentina en una carrera tecnológica en la que actualmente el país no ocupa un lugar central.

La apuesta consiste en ofrecer energía, territorio, incentivos fiscales y un marco regulatorio más flexible para atraer empresas internacionales.

El Gobierno considera que la inteligencia artificial puede convertirse en una oportunidad para generar inversiones y transformar la estructura económica del país.

Pero el desafío será demostrar que esa apuesta puede concretarse en proyectos reales y sostenibles, y no quedar solamente en anuncios, incentivos y expectativas.

Mientras el mundo discute cómo controlar los riesgos de una tecnología que avanza a una velocidad inédita, Milei eligió otro camino: intentar convertir a la Argentina en uno de los lugares con menos restricciones para desarrollar inteligencia artificial.

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