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EL RELATO ECONÓMICO DE MILEI CHOCA CON LOS DATOS: INFLACIÓN, POBREZA Y EMPLEO BAJO LA LUPA

Javier Milei volvió a defender su gestión económica con una batería de cifras ante empresarios y gobernadores. Pero cuando esos números se contrastan con las estadísticas oficiales, el resultado aparece bastante más complejo que el relato triunfalista que suele presentar el Gobierno.

La inflación es uno de los puntos donde el Gobierno puede exhibir una mejora contundente. El ritmo de aumento de los precios se redujo de manera significativa respecto del escenario recibido en diciembre de 2023. Sin embargo, la desaceleración de la inflación no significa que los precios hayan vuelto atrás: los salarios y los ingresos de millones de familias todavía enfrentan el impacto acumulado de los aumentos.

En materia de pobreza también existe una mejora respecto del pico registrado durante los primeros meses de la gestión. El dato oficial más reciente ubicó la pobreza en el 28,2%, muy por debajo del máximo alcanzado en el primer semestre de 2024. Sin embargo, distintas verificaciones señalaron que las cifras utilizadas por Milei para describir esa evolución no siempre respetan el mismo punto de partida y, por lo tanto, pueden generar una impresión exagerada sobre la magnitud de la reducción.

El problema aparece con mayor claridad cuando se mira el mercado laboral. La recuperación de la actividad económica no se tradujo automáticamente en una expansión equivalente del empleo registrado. La pérdida de puestos de trabajo formales y el deterioro de algunas condiciones laborales aparecen como uno de los principales puntos débiles de la recuperación que reivindica el Gobierno.

También existe una diferencia entre la mejora de determinados indicadores macroeconómicos y la situación cotidiana de los hogares. Una economía puede crecer y, al mismo tiempo, mantener fuertes dificultades para quienes tienen ingresos insuficientes, enfrentan deudas o no consiguen recuperar el poder adquisitivo perdido.

El propio análisis de las cifras oficiales muestra, entonces, una realidad menos lineal que el discurso presidencial: la inflación bajó, la economía se recuperó y la pobreza descendió desde el pico de 2024, pero persisten problemas importantes en empleo, ingresos y condiciones sociales.

El debate no pasa solamente por discutir si los números son verdaderos o falsos. El punto central es qué período se toma para compararlos, qué indicador se utiliza y, sobre todo, si la mejora de las variables macroeconómicas está llegando de manera efectiva a la vida cotidiana de la población.

Así, detrás de la presentación de Milei aparece una Argentina con algunos indicadores que efectivamente mejoraron, pero también con sectores que todavía no perciben esa recuperación. El dato puede ser oficial; la discusión está en qué parte de la realidad cuenta ese dato y cuál queda afuera.

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