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MILEI EVITA QUE AVANCE EN EL CONGRESO LA MOCIÓN DE CENSURA CONTRA ADORNI Y REVELA LA FRACTURA DEL OFICIALISMO

El presidente Javier Milei logró frenar momentáneamente la ofensiva parlamentaria de la oposición en el Congreso de la Nación Argentina contra su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, al impedir que se consiguiera el quórum necesario en la Cámara de Diputados para avanzar con una moción de censura en su contra.

La jugada del oficialismo expuso la estrecha coordinación entre los bloques que sostienen al Ejecutivo, a pesar de la presión creciente por parte de sectores opositores que buscan desgastar al Gobierno ante los múltiples cuestionamientos políticos y judiciales que atraviesa Adorni. En la sesión de este martes, los legisladores adversarios no lograron reunir los votos necesarios para iniciar el tratamiento de la moción, dejando el avance en suspenso y obligando a repensar la estrategia de presión parlamentaria.

La moción de censura, prevista en la Constitución Nacional para exigir responsabilidad política al jefe de Gabinete, fue impulsada por representantes de varios bloques opositores tras el escándalo que salpica a Adorni por presunto enriquecimiento ilícito y la ampliación de dudas sobre su declaración de bienes. Sin embargo, la falta de quórum dejó a la oposición sin herramientas inmediatas para forzar su destitución y reformó momentáneamente el tablero político en Diputados.

La derrota parlamentaria parcial no significa el fin de las iniciativas opositoras. Algunos sectores, como el PRO y la UCR, mantienen sobre la mesa la posibilidad de avanzar con interpelaciones más específicas o trasladar la discusión al Senado, donde también se preparan debates intensos sobre la permanencia de Adorni en el Gobierno.

La situación generó tensiones internas incluso dentro del oficialismo. Aunque Milei ha reiterado su respaldo a Adorni, sus aliados parlamentarios enfrentan presiones contrapuestas: por un lado, sostener la gobernabilidad y, por otro, evitar que la presencia del jefe de Gabinete se convierta en un lastre político de cara a futuras votaciones y a la percepción pública.

Enfrentado a esta realidad, el Ejecutivo consiguió por ahora frenar la avanzada opositora, pero no logró disipar las dudas sobre la capacidad de su bancada para mantener la cohesión en un Congreso cada vez más fragmentado. La disputa por Adorni se ha transformado en un termómetro de la resistencia política de Milei y un desafío para la estabilidad interna del gobierno libertario.

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