CERIMEDO Y LA FÁBRICA DIGITAL: ADMITIÓ EL USO DE TROLLS E INTELIGENCIA ARTIFICIAL PARA OPERAR EN CAMPAÑAS

Las declaraciones que Fernando Cerimedo realizó en 2022 volvieron al centro de la escena tras su reciente detención en Bolivia. El consultor político reconoció públicamente haber utilizado granjas de trolls, inteligencia artificial y campañas negativas como parte de sus estrategias de comunicación política.
En aquella entrevista, Cerimedo explicó que su estructura contaba con cuentas falsas capaces de aparentar ser usuarios reales y acumular miles de seguidores. Según sus propias palabras, el objetivo era utilizar estas herramientas para influir sobre la circulación de contenidos y modificar la manera en que los algoritmos de las redes sociales los mostraban.
La metodología no se limitaba a generar publicaciones. Cerimedo relató también el uso de miles de mensajes enviados por WhatsApp durante la campaña de Jair Bolsonaro en Brasil. El mecanismo buscaba instalar determinados argumentos y contrarrestar declaraciones del entonces candidato mediante mensajes coordinados atribuidos a supuestos usuarios comunes.
El caso vuelve a cobrar relevancia porque la trayectoria del consultor está estrechamente relacionada con la comunicación digital de la derecha latinoamericana. Cerimedo tuvo un papel en la estrategia electoral que llevó a Javier Milei a la Presidencia y fue vinculado posteriormente con operaciones digitales desarrolladas alrededor de Bolsonaro.
Uno de los aspectos más preocupantes de este modelo es la posibilidad de fabricar artificialmente la sensación de consenso. Miles de cuentas automatizadas o coordinadas pueden hacer que un determinado mensaje parezca espontáneamente popular, cuando en realidad detrás existe una estructura organizada para multiplicar su alcance.
La inteligencia artificial agrega una nueva dimensión a ese fenómeno. Las herramientas permiten producir contenidos a gran escala, generar identidades digitales y adaptar mensajes para diferentes públicos. En manos de estructuras políticas, esa capacidad puede convertir las redes sociales en un enorme campo de disputa por la percepción pública.
El propio historial de La Derecha Diario también quedó bajo cuestionamiento por contenidos manipulados o engañosos. Entre los casos señalados aparece un video editado de Juan José Campanella que modificaba el sentido de una respuesta durante una entrevista, además de otras publicaciones que fueron posteriormente desmentidas o cuestionadas.
Cerimedo, por su parte, sostiene que el uso de trolls no necesariamente implica campañas de hostigamiento. En declaraciones anteriores había diferenciado entre atacar a una persona y utilizar cuentas coordinadas para aumentar la visibilidad de un contenido o influir sobre los algoritmos.
El problema es que esa frontera resulta cada vez más difícil de distinguir para los usuarios. Cuando una multitud de cuentas artificiales replica simultáneamente una misma idea, la operación puede terminar confundiendo deliberadamente la conversación pública.
Por eso, más allá de las causas judiciales que actualmente rodean a Cerimedo, sus propias declaraciones dejan planteado un interrogante mucho más amplio: ¿cuánto de lo que aparece como una opinión espontánea en las redes sociales es realmente espontáneo?
La política digital ya no se disputa solamente con discursos y actos públicos. También se libra con algoritmos, cuentas falsas, inteligencia artificial y estrategias diseñadas para alterar aquello que millones de personas ven, comentan y terminan creyendo.



