MILEI CUMPLE 1000 DÍAS: PROMESAS DE CAMBIO, AJUSTE Y UNA SOCIEDAD QUE SIGUE ESPERANDO

Javier Milei alcanzó este viernes los 1.000 días desde el inicio de su gestión presidencial, una marca que encuentra al Gobierno atravesando una etapa muy diferente a la de sus primeros meses: la inflación se encuentra en niveles considerablemente inferiores a los registrados al comienzo del mandato y el equilibrio fiscal continúa siendo una de sus principales banderas, pero la recuperación económica todavía no se refleja de manera uniforme en los hogares y empresas.
A poco más de un año de las elecciones presidenciales de 2027, el oficialismo comenzó a mirar cada decisión con una lógica electoral. La economía, la relación con los gobernadores, la reforma del sistema electoral y la necesidad de conservar el respaldo de una parte del electorado que acompañó a Milei en 2023 ocupan buena parte de la agenda de la Casa Rosada.
El Presidente asumió con una representación parlamentaria limitada: La Libertad Avanza contaba inicialmente con 38 diputados y apenas siete senadores propios. Esa debilidad obligó al Gobierno a negociar en el Congreso, especialmente cuando los proyectos comenzaron a ser discutidos artículo por artículo.
Con el paso del tiempo, la administración libertaria consiguió mostrar uno de sus principales resultados económicos: el regreso del superávit financiero después de más de una década. El ajuste tuvo, sin embargo, un fuerte impacto sobre las transferencias a las provincias y sobre la obra pública, mientras que la pobreza alcanzó durante el proceso un máximo de 52,9% antes de comenzar a descender.
La inflación también inició una tendencia descendente y el Gobierno avanzó con una flexibilización progresiva del cepo cambiario, acompañada por un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
EL GOBIERNO PONE LA MIRADA EN 2027
A pesar de que todavía resta más de un año para las elecciones generales del 24 de octubre de 2027, el calendario electoral ya condiciona buena parte de las decisiones políticas.
En las últimas semanas Milei volvió a incrementar su actividad pública después de un período de menor exposición y mayor permanencia en la Quinta de Olivos. Reuniones, viajes, actos y apariciones en distintos puntos del país volvieron a formar parte de su agenda.
El oficialismo pretende llegar a 2027 con una economía que permita mostrar una inflación mensual cercana a cero y una recuperación más visible de la actividad, el crédito y los ingresos.
El problema es que las encuestas muestran una sociedad que todavía no acompaña de manera mayoritaria el rumbo económico.
Un relevamiento de Hugo Haime & Asociados señala que apenas el 11% de los consultados quiere mantener el modelo económico exactamente como está, mientras que otro 22% lo conservaría introduciendo modificaciones. En cambio, un 23% plantea cambiarlo manteniendo algunos elementos y un 42% directamente reclama una modificación completa.
En conjunto, el 65% de los encuestados considera necesario algún tipo de cambio frente al 34% que se inclina por mantener el esquema actual.
Sin embargo, esos números no implican necesariamente un regreso al modelo económico anterior. Entre los aspectos que los consultados consideran que deberían mantenerse aparecen una inflación baja y controlada, la ausencia de piquetes y cortes, el control de los planes sociales y la estabilidad cambiaria.
El principal reclamo pasa por otro lado: el 73% señala que deberían generarse mayores oportunidades laborales y el 51% reclama mejoras salariales y paritarias libres.
EL DESAFÍO DE QUE LA RECUPERACIÓN LLEGUE A LOS BOLSILLOS
El Gobierno sostiene que la estabilización macroeconómica constituye la primera etapa de un proceso que debería traducirse posteriormente en crecimiento y mejores ingresos.
Pero esa segunda etapa todavía genera dudas.
La economía muestra una evolución desigual entre sectores. Las actividades vinculadas a las exportaciones presentan mejores perspectivas, mientras que aquellas que dependen principalmente del consumo interno enfrentan mayores dificultades.
La tensión quedó expuesta durante el Día de la Industria, cuando desde la Unión Industrial Argentina reclamaron reducir el denominado costo argentino, mejorar el acceso al crédito, aumentar la inversión en infraestructura y generar condiciones que permitan competir frente a la apertura de las importaciones.
La discusión también alcanzó directamente al ministro de Economía, Luis Caputo, quien cumple 1.000 días al frente del Palacio de Hacienda junto con el Presidente.
Caputo se convirtió en uno de los funcionarios con mayor permanencia en esa cartera durante las últimas décadas y defiende la estrategia económica implementada desde el comienzo de la administración libertaria.
En el Gobierno sostienen que sectores como petróleo, gas, minería y agroindustria pueden convertirse en motores de una nueva matriz productiva. El desafío consiste en atravesar el período de transición hasta que esas inversiones generen un impacto más amplio sobre el resto de la economía.
En paralelo, el equipo económico comenzó a implementar herramientas destinadas a impulsar el crédito, entre ellas mecanismos vinculados al financiamiento hipotecario y una flexibilización de determinadas operaciones en dólares para empresas.
LA REFORMA ELECTORAL, OTRA BATALLA CLAVE
Mientras Economía intenta consolidar sus resultados, la política comenzó a ganar cada vez más espacio.
La reforma electoral aparece como uno de los principales objetivos del oficialismo. El proyecto presentado por el Gobierno contempla modificaciones sobre el funcionamiento de los partidos políticos, el financiamiento de las campañas, la publicidad electoral y la Boleta Única de Papel.
Pero uno de los puntos que mayor interés genera dentro de La Libertad Avanza es la continuidad de las PASO.
La Casa Rosada pretende eliminar o suspender las elecciones primarias, aunque para conseguirlo deberá negociar con gobernadores y legisladores de distintos espacios.
La discusión comenzará a ganar fuerza en el Senado durante septiembre y puede convertirse en una de las principales pulseadas políticas antes de 2027.
Para Milei, además, el vínculo con los gobernadores resulta particularmente complejo. Las provincias sufrieron una fuerte reducción de las transferencias no automáticas y eso generó un escenario en el que el Gobierno nacional necesita apoyo legislativo de dirigentes que, al mismo tiempo, cuestionan el impacto del ajuste sobre sus distritos.
MALVINAS, UNA NUEVA BANDERA PARA EL GOBIERNO
En medio de ese escenario apareció un elemento inesperado: la renovada ofensiva diplomática por las Islas Malvinas.
Milei utilizó una cadena nacional para anunciar medidas destinadas a endurecer las sanciones contra empresas que desarrollen actividades de exploración y explotación de hidrocarburos en las islas sin autorización argentina.
El Presidente también anunció la intención de avanzar con la construcción de una base naval en Tierra del Fuego y pidió dejar de lado las diferencias políticas para construir un frente común alrededor del reclamo de soberanía.
La decisión adquirió mayor relevancia por el contexto internacional. Días antes, Donald Trump había abierto la posibilidad de revisar la tradicional posición estadounidense respecto de la disputa entre Argentina y el Reino Unido.
En la Casa Rosada interpretaron esa señal como una oportunidad para volver a colocar la cuestión Malvinas en el centro de la política exterior argentina.
El Gobierno también apunta a impedir el avance de proyectos petroleros en el Atlántico Sur, especialmente aquellos vinculados al yacimiento Sea Lion.
El Reino Unido, por su parte, ratificó su posición sobre las islas y defendió el principio de autodeterminación de sus habitantes.
EL VOTO DE LOS “ARREPENTIDOS”
Otro de los problemas que preocupa al oficialismo es el comportamiento de quienes votaron por Milei en 2023 pero actualmente cuestionan su gestión.
Un estudio de QSocial identificó un segmento denominado “arrepentidos libertarios”, integrado por personas que acompañaron al Presidente en la primera vuelta electoral y que ahora manifiestan disconformidad.
Según ese relevamiento, tres de cada diez votantes de Milei en aquella elección desaprueban actualmente su gestión.
El dato adquiere importancia porque esos electores no necesariamente migraron hacia el peronismo. Parte de ellos podría considerar distintas alternativas de centro o de la oposición.
Para el Gobierno, conservar esos votos será fundamental si pretende transformar su actual estructura política en una fuerza capaz de competir por la continuidad presidencial.
UNA SOCIEDAD QUE TODAVÍA ESPERA RESULTADOS
La aprobación presidencial también representa una señal de alerta.
El mismo relevamiento citado ubica la aprobación de Milei en 33%, frente a un 64% de desaprobación. Además, un 40% describe a la sociedad como triste o desanimada y un 38% la percibe atravesada por la bronca.
Solo el 34% considera que el esfuerzo realizado hasta ahora valió la pena.
El dato resume uno de los principales desafíos del Gobierno: convencer a una sociedad que reconoce algunos resultados de la estabilización, pero que todavía reclama mejoras concretas en empleo, salarios y condiciones de vida.
Milei llega así a sus primeros 1.000 días con una economía que muestra señales de estabilización, pero también con un escenario político cada vez más exigente.
La cuenta regresiva hacia 2027 ya comenzó. El oficialismo deberá demostrar que la recuperación que anuncia puede transformarse en bienestar cotidiano, sostener el apoyo parlamentario, resolver la discusión electoral y evitar que una parte significativa de sus propios votantes busque otra alternativa.
El Gobierno mira hacia diciembre de 2031 como horizonte de continuidad. Pero antes deberá atravesar una etapa decisiva: las elecciones de 2027 serán el primer gran examen sobre el resultado de la transformación que Milei prometió al llegar a la Casa Rosada.



