PELEA DE PODER EN EL GOBIERNO DE MILEI: MARTÍN MENEM DESAFÍA A SANTIAGO CAPUTO Y QUIERE GANAR ESPACIO EN EL CONSEJO DE SEGURIDAD POR MALVINAS

La interna dentro del gobierno de Javier Milei sumó un nuevo capítulo alrededor del proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional vinculado con las Islas Malvinas. El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, busca tener participación en el Consejo de Seguridad Nacional previsto en la iniciativa y pretende incorporar a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, una disputa que profundiza las diferencias con el asesor presidencial Santiago Caputo.
El proyecto fue impulsado desde el entorno de Caputo y presentado por el Gobierno como una herramienta para coordinar las políticas de defensa y seguridad nacional. Sin embargo, la propuesta abrió diferencias dentro del propio oficialismo sobre la integración del organismo, sus atribuciones y el papel que deberían tener los distintos sectores del Estado.
Según trascendió en el ámbito parlamentario, Menem considera que el Congreso debería tener algún tipo de participación en el seguimiento de las decisiones vinculadas con la soberanía nacional. Esa postura lo coloca en una posición diferente de la defendida por Caputo, quien sostiene que el Consejo debe funcionar como un órgano de coordinación de los ministerios del Poder Ejecutivo.
La discusión excede la composición del organismo y expone una disputa por la influencia política dentro de La Libertad Avanza. Santiago Caputo es uno de los principales asesores del Presidente y tuvo intervención directa en la elaboración de la iniciativa, mientras que Martín Menem conduce la Cámara baja y desempeña un papel central en las negociaciones para reunir los votos necesarios para aprobar las leyes del oficialismo.
El conflicto también involucra a Alejandra Monteoliva, titular del Ministerio de Seguridad, cuyo sector busca evitar quedar al margen de una estructura que podría intervenir en asuntos vinculados con la seguridad interior y la defensa. La discusión sobre su participación refleja las diferencias existentes entre las áreas ministeriales y los equipos que diseñan las iniciativas desde la Casa Rosada.
La propuesta relacionada con Malvinas ya enfrenta dificultades para avanzar en el Congreso. Los bloques dialoguistas plantearon objeciones a distintos artículos y solicitaron modificaciones, mientras que legisladores opositores cuestionaron las facultades previstas para el Consejo y reclamaron mayores garantías de control parlamentario.
Entre los puntos más discutidos aparecen las atribuciones del organismo y la posibilidad de que intervenga en cuestiones que involucran a las Fuerzas Armadas, las fuerzas de seguridad y las autoridades provinciales. Los cuestionamientos también alcanzan disposiciones que, según sus críticos, podrían afectar libertades y derechos si se aplicaran con criterios amplios.
En ese contexto, el oficialismo debe negociar cambios para intentar conseguir respaldo legislativo. La falta de consenso obligó a postergar instancias de tratamiento y dejó en evidencia que el proyecto no cuenta todavía con el acompañamiento suficiente para avanzar sin modificaciones.
La disputa entre Menem y Caputo se suma a otras diferencias que atraviesan al oficialismo en torno al Presupuesto 2027, las políticas de discapacidad y las negociaciones con los gobernadores. Estos desacuerdos complican la coordinación política del Gobierno y obligan a sus principales referentes a buscar acuerdos dentro y fuera de su propio espacio.
Mientras el sector de Caputo busca sostener la iniciativa original, Menem intenta ampliar su participación en las decisiones vinculadas con la futura estructura de seguridad. La resolución de esta disputa dependerá tanto de las negociaciones internas como de la capacidad del Gobierno para incorporar los cambios que reclaman los legisladores.
El debate por el Consejo de Seguridad Nacional deja al descubierto que, además de las diferencias sobre el contenido de la ley, existe una competencia por definir quién tendrá influencia sobre una de las áreas más sensibles de la administración nacional. La discusión sobre la soberanía de Malvinas, por lo tanto, quedó atravesada por una interna que amenaza con demorar los planes legislativos del oficialismo.



