MILEI SALE A BLINDAR A ADORNI MIENTRAS CRECEN LAS VERSIONES DE RENUNCIA

La situación de Manuel Adorni volvió a encender todas las alarmas en el Gobierno nacional. Mientras crecen las versiones sobre su posible salida y la oposición avanza con nuevas maniobras parlamentarias, la mesa política de Javier Milei puso en marcha un operativo de contención para evitar que la crisis termine convirtiéndose en una derrota institucional en el Congreso.
Según trascendió desde los principales despachos de la Casa Rosada, dirigentes libertarios intensificaron las negociaciones con gobernadores, senadores y bloques aliados para bloquear cualquier intento de interpelación o moción de censura contra el jefe de Gabinete. El temor oficial es que algunos sectores que hasta ahora acompañaban al Gobierno decidan despegarse en medio del creciente desgaste político generado por el escándalo patrimonial.
La preocupación no se limita únicamente al futuro de Adorni. En Balcarce 50 admiten que la polémica ya afecta el funcionamiento cotidiano de la gestión y complica la agenda legislativa que el Ejecutivo pretende impulsar durante las próximas semanas. De hecho, varios proyectos considerados prioritarios quedaron relegados por una discusión política que no logra apagarse.
Mientras tanto, la oposición trabaja para reunir apoyos que permitan avanzar con pedidos de interpelación y eventuales sanciones políticas. Incluso dirigentes del PRO, la UCR y otros espacios que habitualmente colaboran con el oficialismo comenzaron a expresar públicamente sus diferencias respecto de la continuidad del funcionario.
En este escenario, el Gobierno apuesta a ganar tiempo. La estrategia pasa por adelantar la presentación del informe de gestión de Adorni en el Senado y mostrar predisposición al diálogo antes de que prospere una ofensiva parlamentaria más agresiva. Sin embargo, dentro del propio oficialismo reconocen que la crisis ya superó el plano judicial y se transformó en un problema político de primera magnitud.
Con los rumores de renuncia multiplicándose y los aliados tomando distancia, la continuidad de Adorni aparece cada vez más ligada a lo que ocurra en el Congreso. Por eso, en la Casa Rosada saben que las próximas horas pueden resultar decisivas para determinar si logran contener la crisis o si el caso termina provocando una de las mayores sacudidas políticas de la gestión Milei.



